El presidente de CAME JOVEN, Mauro González, asistió el 25 de mayo al solemne Te Deum, en el marco del Bicentenario de la Revolución de Mayo. La Ceremonia se realizó en la basílica Nuestra Señora de Luján y fue encabezada por la presidenta de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner.La ceremonia fue oficiada por monseñor Agustín Radrizzani, uno de los miembros del Episcopado que con mayor insistencia promueve el diálogo con los sectores políticos, quien llamó a avanzar sobre “un nuevo proyecto de país”, fundado en valores “sólidos y verdaderos”, que haga posible “un justo y solidario desarrollo de la Argentina.
Minutos antes del Te Deum, el nuncio apostólico, Adriano Bernardini, transmitió el mensaje que envió el Papa Benedicto XVI para sumarse a las celebraciones del Bicentenario de la Argentina.

“Quiero hacer llegar a vuestra excelencia mis felicitaciones más cordial en ocasión de la fiesta nacional, a la vez que expreso mi afecto y cercanía espiritual a todos los argentinos”, sostiene la carta enviada por Benedicto XVI.

Y agregó “encomiendo en mis oraciones, pidiendo al Señor que los bendiga constantemente con la concordia, la paz y la prosperidad”.

Pasadas las 19.00 hs, se emitió un impactante espectáculo 3D proyectado sobre la fachada del Cabildo, para luego caminar sobre Diagonal norte hacia el palco ubicado en Esmeralda, donde se desarrollo el “Desfile de los 200 años”.

El desfile estuvo encabezado por una mujer envuelta en los colores celeste y blanco, con una corona de laureles que personificaba la Argentina y que simulaba estar volando a través de un sistema de arneses que la mantenía suspendida en el aire.

Los héroes de Malvinas, La Industria Nacional y las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo también quedaron plasmados en este desfile, junto a la representación de una Constitución Nacional entre llamas, que buscó simbolizar los distintos golpes de Estado que se sucedieron a partir de 1930 en el país.

También hubo fiesta y para ello pasaron carrozas que rindieron homenaje al tango con decenas de músicos y bailarines, otra al folklore y una especialmente dedicada a la carne argentina donde gauchos cocinaron a su paso “la más sabrosa carne del mundo”.

El cierre estuvo a cargo de una caravana murguera a la que se plegó la multitud que desde temprano colmó las calles por donde pasó el desfile y sirvió de broche de oro a los festejos populares por el Bicentenario argentino.